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Hay ocasiones en las que haciendo un pequeño cambio que no nos aporta gran cosa, podemos reducir hasta en un 30% los costos de impresión. 

Decida la tecnología adecuada. Use impresión digital para tirajes cortos o urgentes, pero elija impresión offset en cuanto puede reducir costos en tirajes más largos, y poder optar por más acabados y soportes.

Aproveche el papel. Procure pedir tamaños de impresión que se ajusten a los estándares: A-3, A-4, A-5, etc. Optar por tamaños especiales puede ocasionar en algunos casos pérdida de papel.

Ajuste el número de tintas. Siempre resultará menor costo hacer una impresión en selección (4 colores "de lata"). Los colores especiales resultan más costosos, sobretodo en tirajes muy cortos.

No se exceda al momento de escoger el papel. Probablemente pueda usar papeles estucados como el couché, que significa un menor costo que papeles ecológicos o que hayan pasado por un proceso de reciclado.

Escoja acabados que mejor se adapten a su presupuesto y necesidades: barnizado, plastificado, sectorizado UV, etc.

Evite procesos que involucren manipulación que no pueda automatizarse, pues encarecen enormemente el precio final.

Intente realizar tirajes partiendo de una base de 1000. El millar es la unidad de medida en el sector gráfico, y a medida que el volumen aumente, el precio unitario va disminuyendo.

Agrupe proyectos. Se puede conseguir un mejor precio si se manejan varios requerimientos como un "paquete".

Recurra a plazos de entrega urgente solo cuando sea imprescindible.